En principio, se aplica lo siguiente: El mantenimiento de la higiene del agua potable debe realizarse de forma habitual mediante el uso normal de agua potable a partir de instalaciones esbeltas con pieza en T y con la menor cantidad posible de puntos de toma. En la construcción de viviendas, este suele ser el caso en gran medida. Además, en este ámbito, el arrendatario o residente es responsable del uso regular de todas las griferías.
La situación es distinta en edificios públicos como escuelas y centros deportivos, hospitales y residencias de mayores y centros de atención, donde no se puede garantizar que cada punto de toma se utilice con regularidad. No obstante, las empresas operadoras tienen la responsabilidad de cumplir con la renovación del agua.
En estos casos, los sistemas de descarga automatizados constituyen un complemento útil y a menudo necesario. No sustituyen al uso, sino que compensan su ausencia. En la mayoría de los casos, resultan indispensables como «estaciones de descarga» terminales en el funcionamiento habitual, dado que las instalaciones en anillo sobrecomplejas ya no pueden operarse de manera higiénicamente segura sin técnicas de descarga automatizadas.