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Sistemas de descarga electrónicos en instalaciones de agua potable: ¿bendición o maldición?

Los sistemas de descarga electrónicos se utilizan cada vez con mayor frecuencia en las instalaciones de agua potable. Su objetivo es garantizar la renovación necesaria del agua y contribuir así al funcionamiento previsto. Sin embargo, las opiniones difieren: Para unos, los sistemas de descarga electrónicos son la solución a los problemas higiénicos; para otros, son la causa de los mismos. ¿A qué se debe esto? ¿Y por qué productos idénticos pueden conducir a resultados completamente diferentes en la práctica? 

Lo decisivo es cómo se planifican, parametrizan y controlan los sistemas durante su funcionamiento. En este artículo descubrirá cuándo los sistemas de descarga electrónicos suponen realmente un apoyo y qué aspectos clave deben tenerse en cuenta al utilizarlos.

El funcionamiento previsto como base de la higiene del agua potable

Requisito fundamental para el mantenimiento de la calidad del agua potable: El agua debe fluir. Para prevenir una proliferación excesiva de legionela y otras bacterias, es indispensable realizar una renovación regular del agua en todos los puntos de toma. El artículo 13 de la normativa alemana sobre agua potable obliga indirectamente a las empresas operadoras de edificios a asegurar una renovación completa del agua al menos cada 72 horas.

Este requisito tiene su base en una larga experiencia práctica: Lo decisivo es la renovación regular y completa del agua en la instalación de agua potable desde el contador de agua hasta el punto de toma.

Si no se produce una renovación suficiente del agua a través del uso, esta debe garantizarse por otros medios. Y es precisamente aquí donde entran en juego los sistemas de descarga electrónicos. Las descargas antiestancamiento automatizadas ayudan a garantizar la renovación necesaria del agua y a evitar un estancamiento demasiado prolongado.

Retos en instalaciones de agua potable existentes

Estancamiento e interrupción del uso

En muchos edificios, el uso real no se corresponde con los requisitos del funcionamiento previsto. Especialmente en edificios públicos y comerciales, pero también en residencias de mayores y centros de atención u hospitales, se producen interrupciones del uso o un uso mínimo de la instalación de agua potable que no se tuvieron en cuenta en la planificación.

Si no hay flujo de agua, el agua se estanca en las tuberías. La consecuencia: La proliferación de microorganismos higiénicamente relevantes se ve favorecida, en especial en el rango de temperaturas entre 25 °C y 50 °C.

Aquí se manifiesta un problema central: no se cumple con el funcionamiento previsto, a pesar de que la instalación es técnicamente impecable.

Modernización en instalaciones existentes y condiciones de uso modificadas

La modernización de los puntos de toma en instalaciones existentes puede influir de forma notable en la renovación del agua, un aspecto que a menudo se subestima. Si se sustituyen griferías antiguas por modelos modernos y con ahorro de agua, el caudal disminuye considerablemente.

Esto tiene efectos directos en la renovación del agua:

  • Los caudales más bajos provocan tiempos de permanencia más largos
  • Los volúmenes de tubería existentes permanecen inalterados 
  • El intercambio de agua se reduce en su conjunto 

En la práctica, la renovación del agua puede llegar a reducirse casi a la mitad debido a esto. La consecuencia pueden ser anomalías microbiológicas, a pesar de que en realidad se haya «modernizado». 

Consejo: En todos aquellos puntos donde se conecten griferías nuevas a instalaciones de agua potable antiguas sin modificar las tuberías, se aconseja sustituir los reguladores de caudal de 5 litros de las nuevas griferías por unos de 8 a 10 litros/min. Esto también es aplicable a instalaciones de agua potable modernas si se produce un uso demasiado reducido, por ejemplo por parte de personas que guardan reposo en cama.

Asimismo, las griferías electrónicas pueden tener efectos negativos si sus ciclos son demasiado cortos: Si el flujo de agua se interrumpe cada vez al enjabonarse, tan pronto como las manos se sitúan fuera de la zona del sensor, se producen interrupciones repetidas. No llega a consolidarse un flujo de agua continuo. De este modo, ya no se alcanza el funcionamiento previsto que sirve de base para los cálculos con griferías mezcladoras clásicas de maneta sencilla.

Consejo: Dado que, por norma general, las griferías electrónicas se suministran de fábrica con ciclos cortos, se deben reprogramar una sola vez durante la puesta en marcha para configurarlas con ciclos más largos.
 

Griferías electrónicas y sistemas de descarga como apoyo técnico

En principio, se aplica lo siguiente: El mantenimiento de la higiene del agua potable debe realizarse de forma habitual mediante el uso normal de agua potable a partir de instalaciones esbeltas con pieza en T y con la menor cantidad posible de puntos de toma. En la construcción de viviendas, este suele ser el caso en gran medida. Además, en este ámbito, el arrendatario o residente es responsable del uso regular de todas las griferías.

La situación es distinta en edificios públicos como escuelas y centros deportivos, hospitales y residencias de mayores y centros de atención, donde no se puede garantizar que cada punto de toma se utilice con regularidad. No obstante, las empresas operadoras tienen la responsabilidad de cumplir con la renovación del agua.

En estos casos, los sistemas de descarga automatizados constituyen un complemento útil y a menudo necesario. No sustituyen al uso, sino que compensan su ausencia. En la mayoría de los casos, resultan indispensables como «estaciones de descarga» terminales en el funcionamiento habitual, dado que las instalaciones en anillo sobrecomplejas ya no pueden operarse de manera higiénicamente segura sin técnicas de descarga automatizadas.

Cada vez más entidades operadoras apuestan por soluciones automatizadas, como el sistema de gestión de agua SWS / SMART.SWS, en lugar de planes de descarga que con frecuencia no se aplican de forma rigurosa.

Planificación, parametrización y puesta en marcha

Errores frecuentes en sistemas de descarga automatizados

En la práctica se observan reiteradamente errores similares que pueden derivar en problemas higiénicos: 

  • Las descargas no están activadas: muchos sistemas se suministran desactivados y permanecen así después de la instalación.
  • Falta de adaptación al edificio: sin una adaptación individualizada de factores como la frecuencia y la duración de la descarga, así como la definición de los grupos de descarga, el sistema no funciona según las necesidades. 
  • Falta de control de funcionamiento: muchos registros de descarga solo documentan las órdenes de control, pero no el flujo de agua real

Causas típicas de los fallos de funcionamiento: 

  • Falta de activación de la descarga antiestancamiento
  • Válvulas de corte cerradas
  • Errores de instalación

El problema: ¡Muchos errores permanecen sin ser detectados durante mucho tiempo! Esto resulta especialmente crítico en el caso de estaciones de descarga centrales, puesto que las instalaciones sobrecomplejas solo se pueden operar de forma segura mediante estaciones de descarga.

Funcionamiento y control

Los controles periódicos son determinantes. En este sentido, lo importante es siempre el flujo de agua real. Porque solo si el agua fluye verdaderamente se produce el funcionamiento previsto. En la práctica no basta con confiar únicamente en los registros. Y es que estos a menudo solo documentan las órdenes de control, pero no si realmente ha fluido agua.

Medidas recomendables:

  • Uso de sensores de temperatura o de caudal 
  • Control técnico y visual periódico, comenzando con la puesta en marcha: Cotejo de los valores nominales del proyectista especializado con los valores reales del instalador profesional
  • Control de la veracidad de los registros de descarga 

Incluso los métodos sencillos pueden aportar indicios, como la humedad visible tras los procesos de descarga fuera de las horas de uso.

Utilizar correctamente los sistemas de descarga electrónicos

Los sistemas de descarga electrónicos no son problemáticos por principio ni constituyen de forma automática la solución a todos los desafíos higiénicos.

Su utilidad depende de manera decisiva de un uso correcto:

  1. Adaptación a la instalación
    Cada instalación de agua potable es individual. Los intervalos y la duración de la descarga deben adaptarse a ella. 
  2. Garantía del flujo de agua real
    Solo el flujo de agua real contribuye a asegurar la calidad del agua potable. 
  3. Control y mantenimiento periódicos
    La tecnología no exime de la responsabilidad de la entidad operadora. Los sistemas deben supervisarse de manera permanente. 
  4. Consideración global de la instalación
    Las medidas de descarga centrales no sustituyen a la renovación del agua en los ramales terminales. Cada punto de toma sigue siendo relevante. 

Si se tienen en cuenta estos puntos, los sistemas de descarga electrónicos aportan una contribución importante a la higiene del agua potable. Descargan de trabajo a las empresas operadoras, aumentan la fiabilidad y ayudan a cumplir con los requisitos regulatorios.

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