Agua potable limpia para la salud: medidas para arrendadores y arrendatarios
El agua potable limpia es una base importante para la salud y la higiene en el día a día. Para que la calidad del agua también se mantenga dentro de los edificios, es fundamental el correcto funcionamiento de la instalación de agua potable y un uso regular de los puntos de toma. Los arrendadores y arrendatarios pueden contribuir con medidas sencillas a asegurar de forma permanente la higiene del agua potable en el edificio.
Por qué es tan importante el agua potable limpia para la salud
El agua potable se utiliza a diario de múltiples maneras. Ya sea al beber, ducharse, lavarse las manos o cocinar, el contacto directo con el cuerpo humano es algo natural. Precisamente porque se utiliza en la mayoría de los casos directamente del grifo sin ningún tratamiento adicional, se aplican unos requisitos higiénicos especialmente estrictos. Y es que las cargas microbiológicas pueden tener efectos sobre la salud.
Están especialmente en riesgo:
- las personas mayores
- los niños y niñas
- las personas con un sistema inmunitario debilitado
Por tanto, un manejo higiénico del agua potable es un componente importante de la protección de la salud en el día a día.
Responsabilidad de los arrendadores
Los arrendadores o propietarios de los edificios son responsables de la calidad del agua potable dentro de la instalación interior. Deben asegurar que el agua potable se mantenga en condiciones higiénicas impecables hasta los puntos de toma. En los edificios plurifamiliares con producción centralizada de agua caliente, los sistemas se consideran a menudo como grandes instalaciones. En estos casos, la normativa sobre agua potable estipula la realización de análisis periódicos de legionela. Si se supera el valor de referencia técnico, existe la obligación de notificarlo al organismo oficial de salud competente. Además, se debe poner en marcha un análisis de riesgos, así como las medidas técnicas y organizativas adecuadas. Sin embargo, incluso al margen de las disposiciones legales, los hábitos de uso desempeñan un papel importante. Especialmente cuando el agua no se utiliza durante un tiempo prolongado.
Viviendas de alquiler
En los contratos de arrendamiento convencionales, el agua se suele utilizar de manera regular. No obstante, existen situaciones típicas en las que pueden producirse periodos de inactividad prolongados.
Forman parte de este compromiso:
- Periodos de vacaciones o ausencias prolongadas de los arrendatarios
- Periodos de transición entre la mudanza de salida y la de entrada
- Desocupación por falta de alquiler
En estas fases, el agua puede permanecer estancada en las tuberías durante un tiempo excesivo. Esto favorece la proliferación de microorganismos, en especial de legionela. El riesgo aumenta con la duración del periodo de falta de uso. Precisamente en caso de ausencias prolongadas de varias semanas o ante viviendas vacías, los arrendadores deben prestar especial atención. En estas circunstancias, medidas sencillas como la descarga regular de las tuberías pueden ayudar a asegurar la calidad del agua.
Viviendas vacacionales
En las viviendas vacacionales, la situación suele ser aún más crítica. El uso es irregular y presenta fuertes oscilaciones. Puede ocurrir que las viviendas no registren ocupación alguna durante periodos de tiempo prolongados. Estas desocupaciones recurrentes incrementan de forma notable el riesgo de agua estancada. Por lo tanto, los arrendadores de viviendas vacacionales deben prestar especial atención a que se produzca una renovación regular del agua incluso en los periodos sin ocupación.
La higiene del agua potable es un trabajo en equipo
El agua potable limpia es una base importante para la salud y la calidad de vida. La alta calidad del agua está garantizada hasta la acometida del edificio. Dentro de los edificios, la instalación, el funcionamiento y el uso influyen de manera decisiva en la higiene. Los arrendadores y arrendatarios pueden contribuir conjuntamente a asegurar de forma permanente la calidad del agua potable. La renovación regular del agua, el funcionamiento profesional del sistema y la tecnología moderna ayudan a reducir los riesgos higiénicos y a proteger la salud de forma duradera.